Archivo mensual: octubre 2017

¡REBELIÓN!

     España tiene una larga historia. Con más luces que sombras, y si hay una virtud, que se ha mantenido siempre, a través de milenios, es el valor del pueblo español y, aunque, no en todos los casos, acompañado por el coraje, de nuestros dirigentes. La Reconquista, durante muchos siglos, fue un lienzo vivo de luchas, donde nuestras tropas, eran conducidas, por auténticos héroes. En las Navas de Tolosa, participan activamente caballeros, Órdenes Militares, armadas con la Cruz y la espada, y los mismos reyes. En la  batalla, cae el Maestre de la orden de Santiago. El mismo Pedro II de Aragón y Conde de Barcelona, se libra de morir en esta contienda, pero caerá, un año después, en 1213, cerca de Toulouse, en la batalla de Muret.  Cien años antes, en la batalla de Uclés, caería un chaval que, por su juventud, aún no sabía montar a caballo, Sancho Alfónsez, único hijo y heredero de Alfonso VI rey de Castilla y León. Los Tercios de Flandes y una conquista de todo un continente, son pruebas repetidas, de orgullo y valor.

     Los días que vivimos, pasarán sin duda, a la historia. Resulta que hace casi medio siglo, se hizo una transición, y se diseñó una España de las Autonomías. Los diferentes Gobiernos Centrales, con mayorías y minorías, de derechas o izquierdas, que han gobernado siempre, desde entonces, este país, han permitido la división, por el crimen en unos casos, y por la enseñanza manipulada del odio, al resto de España, que el cáncer, no solo se instale en algunas Autonomías, sino que se extienda al resto de la nación.

     Hoy tenemos un conglomerado de partidos: Podemos, que predica la división y el País de Países, otro, el PSOE, maniobrando siempre, con su Nación de Naciones, y un Partido Popular, primero con mayoría absoluta, y ahora no, en la inacción, cobardeando, y a remolque de acontecimientos, siempre previsibles, que atacan directamente a la unidad de España, y traerán consecuencias, casi inmediatas, de miseria a toda la población.

     Y ya, ayer, se proclamó la República Catalana. Y después, como siempre, se rescata del polvo un artículo 155, suficientemente podado, para no molestar mucho. Y son tan imbéciles, que convocan unas elecciones para mañana. Estamos ya en campaña electoral. Con más de 17.000 moços armados, al que le han quitado, el moço mayor Trapero. Con un Gobierno de la República, hoy ya destituído, pero con todo el poder de 38 años de adoctrinamiento. Y no se atreven, a tocar una excrecencia apestosa, como es TV3, con más de 2.600 empleados, maestros todos, en difundir la falsedad y la mentira.

     Cuando Alfonso VIII prepara la batalla de Las Navas de Tolosa, tiene a su derecha, al gigantesco rey Sancho VII de Navarra, con su vanguardia de navarros, los caballeros de Ávila, las milicias urbanas castellanas… A su izquierda, la vanguardia de Aragón, con los caballeros de Tarragona, Cervera, Cardona Ampurias, los obispos de Aragón y Berenguer de Palou de Barcelona… Y en el centro, los caballeros ultramontanos, las órdenes militares del Temple, Santiago, Hospital y Calatrava… Solo gran parte de los ultramontanos, abandonaron antes de la batalla… Y las tropas cristianas, se impusieron a las moras, que les doblaban en número…

      Hoy, miro con enorme preocupación, a Cataluña: De una parte, una tropa aguerrida, cebada con dinero público, durante 38 años, con unos fines claros y precisos, a los que nunca han renunciado. Calculo que en número no llegarán a los dos millones de habitantes. De otro lado, cinco millones, gente de buena fe, trabajadores en una democracia que, en su fuero interno, creían que la misma, se mantenía por sus mismos Gobiernos. La Ley, y su cumplimiento obligatorio, es trabajo del Gobierno. La defensa de los derechos y libertades del Ciudadano, es obligación del Gobierno. Y para llevar a cabo estas obligaciones, el Gobierno, no tiene ninguna necesidad de compañía. Incluso el artículo 155, no pide añadidos, en un Senado dominado por el Partido Popular. Pero qué confianza, me puede merecer un Ministro de Educación, que miente, manifestando que no hay un problema de adoctrinamiento, de la enseñanza de Cataluña. Qué confianza en un Presidente, que nunca se adelanta, para evitar problemas, anunciados y seguros. España no se merece, que su Gobierno, juegue a la ruleta rusa, y menos, poniendo tantas balas en el tambor. No recuerdo haber tenido nunca, miedo personal, pero hoy me domina la zozobra y me preocupan, tantos catalanes de bien, desprotegidos.

¡Viva Cataluña! ¡Y viva España! Unidas.

Antonio Olmedo Manzanares.

28 de Octubre de 2017.

 

 

 

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QUO VADIS CATALUÑA?

     

     Cervantes, 1614, a través de Don Quijote, escribía: “Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza única”.

     En la foto que encabeza este escrito, se ve un coche de la Guardia Civil, acosando a miles de personas indefensas. Los Agentes del Orden, junto a la funcionaria del Juzgado, fueron rescatados, después de pasar la noche encerrados y rodeados por la turba, en la madrugada.

     De ayer mismo, 23 de Octubre: Fátima Prat, Directora del IES de Mataró, publica un comunicado a las madres y a los padres (vicio del lenguaje mal aprendido y peor enseñado), convocando a una huelga general, del sindicato de estudiantes de Cataluña, contra la represión franquista del Estado español, para el próximo 26 de Octubre.

     Enseñanza (demostrable), en el odio y desprecio a España. El español apartado de las escuelas. La bandera de todos escondida. 17.049 moços armados, policía del régimen catalán. Falsas embajadas. 167.095 funcionarios, de la Autonomía rebelde. 84.450 empleados de Ayuntamientos, en su mayoría rebeldes también. 76.727 millones de euros de deuda, de los cuales 55.000 millones están avalados por España, al ser bonos basura, de imposible financiación.

     El daño producido, por estos trileros de sedición, a Cataluña, es incalculable. A España también. Si no fuera, porque más de la mitad de los catalanes, no participan de este delito colectivo, estoy seguro, que toda España, los mandaría a hacer puñetas. Tienen más aparato de poder, que el Gobierno español.

     Ánimo, catalanes de bien. Fuera de la Ley, hace mucho frío, y esperamos que el Gobierno de España, (en esta hora no valen partidos), actúe con valentía y determinación, para eliminar este cáncer.

Antonio Olmedo Manzanares.

Enamorado de Canarias, de La Mancha, de Cataluña, de España.

24 de Octubre de 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Campo de Criptana.

Cuento de un niño malo.

 

     Nacía yo en plena 2ª Guerra Mundial, el 9 de Mayo de 1944 y a cinco años de la finalización de la Guerra Civil. Con inmenso trabajo se iban recuperando la agricultura y la ganadería. Recuerdo, los huevos y la leche escasos, el pan de higo, las algarrobas, la gran lata de pimentón El Corneta, el barril de aceitunas que le traían a mi padre de Alcázar y que, una vez terminado, lo retornaba rulando por la carretera de tierra, el bacalao seco… hambre no. Era una tienda de ultramarinos, con cartillas de racionamiento, en la calle Alto, número 2.
Pero, una vez al año, mi abuelo Alejandro, mataba un enorme cerdo, en la misma calle, Alto, 29, mucho más abajo. Asistía asombrado como sujetaban al animal entre muchos hombres, los chillidos del puerco, hasta que lo degollaban. Luego, todo muy rápido, quitarle el pelo, abrirlo en canal y esperar a que nos dieran la vejiga para inflarla. En el fuego bajo de la cocina, sobre la lumbre, una caldera hirviendo cebolla. Iba terminando el año de 1951, tenía 7 años y se me ocurrió arrojar unas balas al fuego. Por suerte se dispararon en todas direcciones sin alcanzarme ninguna. No así la caldera que, convertida, en un colador, vertía su contenido, apagando el fuego en el acto. Salí corriendo y allá quedaron las mujeres, ocupadas en reavivar la lumbre, y preparando la máquina, para embuchar morcillas y chorizos.
Oía que mi abuelo había sido Guardia Rural y de ahí que tuviera balas, creo yo. Las descubrí y muchas fui vaciando , con la percusión de piedras, sacando del casquillo su pólvora, sin que, por fortuna, nunca me pasara nada. En la vacía cámara de Alto número 2, hice un día, un reguero de pólvora y le prendí fuego. Mi ángel de la guardia, que sin duda lo tuve, se prodigaba en cubrirme, de mis inconscientes travesuras.
Y ya tengo seis años, y me ha hecho mi madre, un traje de nazareno, blanco y verde, para procesionar, con la Cofradía del Cristo de la Expiración. Y recuerdo el cansancio, de las largas horas caminando, asomándome y mirando, a través de las aberturas del capirote, las filas de rostros, sobre las aceras oscuras. La música, ahora el redoblar de tambores mudo, las magdalenas que me introducían bajo el capirote.
El 25 de abril de 1950 se dispone, por Orden del Gobierno que, a todos los efectos, se considere como escuela parroquial, la unitaria de niñas nº 2 en el cerro de la Virgen de la Paz. Al feo edificio, me dirigía yo, todos los días, con 6 años. En el piso de arriba, las niñas. En el de abajo, los niños. Don José María, era nuestro Maestro entrañable o, al menos, así lo recuerdo. Algunas noches, con el camino ya aprendido de la escuela, subíamos al cerro, para ver, allí abajo,  el blanco y negro, de las películas del cine Imperio. Paco el guardia, no sé como se enteraba, que subía a echarnos.

     Luego me trasladarían a la escuela del Palomar, con Don Florentino, más adusto lo recuerdo. Hasta que un día, un fraile trinitario, José Manuel, nos dio una charla en la escuela. Resulta, que era hijo de una prima de mi madre, y con él me mandaron, a un colegio, del nuevo seminario, que inauguraban en Alcázar de San Juan. A los diez años, hice el primero de bachiller elemental, que debía comenzaba a los once, y siempre fui un año adelantado, hasta que, al llegar la reválida, tuve necesariamente, que repetir cuarto.
Recuerdo los largos temporales y los hombres refugiados durante semanas, en los casinos Primitivo y la Concordia…Jugábamos nosotros al hinque sobre el barro tierno, al guá, con bolinches, boleones, bolas de china y de cristal… jugábamos al escondite… yo tenía fama ya, de lanzar certeramente, las piedras. Y llegaba el carnaval prohibido, y mi tía Juana, arrancándole siempre una carcajada a la vida, traía a Orejetas, y lo vestía de bébé, con un enorme chupete, y lo subía a un paciente burro, con una escalera de madera, para pasearlo luego por las calles del pueblo. Y volviendo, cruzaba a la casa de Vita y, las dos mujeres, conspiraban, cantaban y obligaban a cantar, y yo quedaba colgado de asombro, con estas bravas mujeres, que decían ¡Filo canta! Y la Filo cantaba adolescente, y yo me llenaba de calor, mientras afuera caía perezosa la noche. Mi tía Juana, Juana la Rana, era la alegría, el invento, el señuelo. Me mostraba, la luna del armario, rota por el pico de la cigüeña, cuando descargó a su hija Manuela. Y luego, buscaba cualquier corro de vecinas, y ponía a su hijo Santi, un pequeño mocoso, a cantar, por Juanito Valderrama o Antonio Molina. Y Santi ya no paró de cantar nunca, hasta su sentido fallecimiento.
En Junio de 1952, con ocho años recién cumplidos, jugaba en la plaza, con mi hermano de seis, cuando él se cayó, de un banco de piedra, rompiéndose un brazo. Sé que lo llevaron a Alcázar, y no recuerdo cómo, pero yo me puse a caminar por la carretera, hasta que recorridos siete kilómetros, me encontré frente a una barrera que cortaba el paso. Con un fragor espantoso, pasó un tren envuelto en vapor y humo, y yo asustado, volví sobre mis pasos y llegué a Criptana. Y entré en mi casa vacía, escondiéndome tras una cortina, junto a la rueda, de la máquina de coser Singer. Y allí me pillaron. Y no comprendía que me pegaran acusándome del accidente. Creo que mi madre, reaccionó al dolor del brazo roto de un hijo, y a la preocupación, por mi propia pérdida momentánea.
Y, en ese mismo invierno, una mañana, no se cómo, nos salvamos de la muerte, cuando abriendo la puerta, salimos a una calle llena de nieve, tambaleándonos, los tres hermanos, y librándonos del tufo mortal del brasero.

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Antonio Olmedo Manzanares.

(Borrador próximo libro).

 

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Campo de Criptana.

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     En estas Relaciones de Felipe II, los pueblos que tienen molinos de viento, son Campo de Criptana, Belmonte, Las Mesas, El Pedernoso y Villaescusa de Haro. Pero es Campo de Criptana, el señalado, como que tiene muchos molinos, que son el último grito de la tecnología de la época Y, es en esas mismas Relaciones, donde se indica que muchos de sus habitantes, han luchado, al servicio del Rey, en Flandes y La Goleta, no siendo de extrañar, que trajeran de esas tierras, la idea de los molinos. Por otra parte, presentan la villa como una población en el territorio de la Orden de Santiago, limítrofe con la de San Juan. Relativamente bien comunicada, en el cruce de rutas que llevaban de Toledo a Valencia, Murcia, o Cuenca y que, a través del Puente de San Benito, sobre el río Záncara, conducía de tierras situadas más al norte, hasta el reino de Granada y Andalucía.

     En 1579 hay 1.364 vecinos.
En el censo de población de 1591 (1528-1591), Campo de Criptana figura con 1.416 vecinos (más de 5.000 habitantes), de los cuales 1.367 eran Pecheros, 29 Hidalgos y 20 Clero. Incluían una minoría morisca, procedente del Reino de Granada. (Recordemos que la Nobleza y el Clero eran muy influyentes y no pagaban. Los Hidalgos eran nobles sin título).
En 1598 se funda el convento de los Carmelitas, que fue suprimido por la desamortización en la primera mitad del siglo XIX.
El 25 de septiembre de 1690, Carlos II, concede el título de Condado de las Cabezuelas a Gregorio Baíllo de la Beldad y Cárdenas, Ministro del Supremo Consejo de Hacienda en Sala de Oidores.
En 1691 se crea la provincia de La Mancha, que permaneció hasta 1833.

     En 1699, tiene Campo de Criptana 908 vecinos. La población eclesiástica la componen 40 individuos (30 carmelitas descalzos). Algo más de otras 40 personas, trabajan en los molinos de viento. Aunque, la mayor parte de la economía se basa fundamentalmente en el sector primario. 41.500 fanegas abarcaba el término (cereales 33.200 y vid/olivo 2.662). El ganado lanar lo componían 18.340 cabezas; cabrío 414; porcino 70. Caballerías mayor y menor 1.536. Hay 34 molinos harineros de viento y 7 molinos de aceite. Siete también eran las calderas de aguardiente, que solo se utilizaban en vendimia; una de ellas pertenecía al convento de Carmelitas. Esta Iglesia fue reedificada en el siglo XVIII.
Impuestos había muchos. Y, además, los diezmos de la Iglesia.
En 1752 tiene 1.190 vecinos. En el convento hay 16 frailes, 6 legos, 4 criados (mandadero y sacristía), 4 criados de labor y 3 pastores. Poseían 251 fanegas de tierra. 150 ovejas, 2 cerdos y 2 cerditos, 6 mulas, 1 yegua, 1 caballo, 3 asnos. 600 reales de diezmo, una caldera de aguardiente y un capital de 220.013 reales.
De esta misma fecha, el Catastro de Ensenada, registra 34 molinos de viento.
Los nombre de los molinos de viento: Aburraco, Alambique, Beneficio, Burillo, Burlapobres o Burleta *, Calvillo, La Cana, Carcoma, Castaño, Cebadal, Condado, Culebro, Charquera, Escribanillo, Esteban (próximo al camino de Miguel Esteban), Gambalúas, Guindalero, Guizepo, Horno de poia, Huerta mañana, Infanto *, Lagarto, Paletas, Pereo, Pilón, Poiatos, Quimera, Ranas, Tahona, Tardío, Unada, Valero, Zaragüellos. Acabando, con Pantano (de Alcázar). Y 2 estaban en Villajos (El Pico).
Lagarto y Carcoma ( 1/2 y 1/4 de legua de Criptana). El Sardinero *, puede remontarse al siglo XVI, pero el Catastro no lo nombra. Y Molino de la Vega (Cristo de Villajos).
En 1787 los 4.453 habitantes (2.209 varones y 2.244 hembras), se distribuyen por ocupaciones: 1 Cura, 2 Tenientes de cura, 3 sacristanes, 2 acólitos, 36 frailes, 6 órdenes menores, 16 Hidalgos, 6 abogados, 5 escribanos, 32 estudiantes, 272 labradores, 294 jornaleros, 19 comerciantes, 26 fabricantes, 103 artesanos, 202 criados, 16 empleados reales y 10 fuero militar.
A destacar entre los artesanos, el desarrollo de una actividad textil que fabrica paños de gran calidad y muy apreciados.
El convento de Carmelitas Descalzos tiene 23 miembros: 14 Profesos, 4 Legos, 3 Criados y 2 Niños.

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Antonio Olmedo Manzanares.

Apuntes para el próximo libro de cuyo título no quiero acordarme.

 

 

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Hacia Cofete, de la mano de los poetas.

     Me uno a Juan Ramón Jiménez, subiendo por Gran Valle, hacia las cercanas cimas de Jandía. A Juan Ramón le noto extraño, sin su burrito Platero, sin su perenne melancolía.
Nos espera, en la cumbre montañosa, Dulce María Loynaz. Me la presenta el poeta, antes de abordar, juntos, la bajada.
                            ¡Trueno de tu mar antiguo
                            en mis manos argonautas!
Contemplamos, absortos, como la primera claridad del alba baña, en una bruma lechosa, todo el contorno de Fuerteventura. Dulce, no se puede reprimir:
                            … Crezco del mar y muero en él…
                            Rodeada de mar por todas partes,
                            soy isla, asida al talle de los vientos…
Ahora, con creciente perspectiva, podemos observar el semi- arco de Cofete que nos envuelve, coronado por el pico de Jandía y adivinamos la terrible mutilación de la otra mitad, hundida y perdida, frente a nosotros, hacia poniente, en un mar, a menudo furioso.
No lo es hoy, cuando se nos incorpora Federico García Lorca. Ya coincidieron los tres poetas en la casa que habita Dulce, en la Habana, en el barrio del Vedado. Viene Federico risueño y cantando:
                            Las nubes en manada
                            quedándose dormidas contemplando
                            el duelo de las rocas con el alba.
Nos rodea una sensación de soledad, de indefinible belleza, mientras nos adelantan, saltando risco abajo, cuatro ligeras cabras, con el dulce contrapeso de sus ubres llenas.
Seguimos bajando por un sendero infernal, hacia las olas sonoras que rompen sobre una extensa playa, aún lejana. Hacia la derecha, divisamos la rotunda silueta de la casona de los Winter, motivo de muchas leyendas, impregnando su piedra olvidada: refugio de submarinos o burdel de barraganas de lujo, para soldados alemanes heridos.

     Ya estamos abajo. Cruzando un pobre poblado de viejas chozas de piedra y sorteando las gambuesas de ganado, llegamos a una playa infinita: trece mil setecientos metros de longitud y un millón cuatrocientos mil metros cuadrados de superficie arenosa. Hacia el norte se pierden en el horizonte las líneas azules de la isla y, frente a nosotros, hacia el ocaso, el océano inmenso, enterrando viejas tierras de Fuerteventura, mientras se sacude, en dolores de parto, alumbrando otras, allá a lo lejos, en la pequeña isla hermana del Hierro.
Me abandonan los tres poetas y, mientras se alejan, aún puedo oir a Juan Ramón:
                        El mar…
                        se reía fantástica;
                        la risa se le mojaba…
                       Con lilas llenas de agua
                       corriendo, la golpeaba…

       Y ya, perdiéndose en la lejanía:
                        ¡Cofete!
                        Eres tú y no lo sabes,
                        tu corazón te late y no lo siente…
                        ¡Qué plenitud de soledad, mar solo!
En la orilla del mar, una mujer agachada, anima a un alevín de caretta caretta (tortuga boba), en su primer bautismo marino. Algunos de los quelonios soltados, sobrevivirán y volverán, tras varios lustros, a esta playa de ensueño. El rostro sabio de la reina Sofía, parece identificarse con el asombrado de la joven tortuga a la que, una última ola, harta de jugar con ella, la conduce a su seno infinito.

Los poetas, el misterioso mar de Cofete, me han contagiado y, cuando el sol se marcha, también rompo yo en rimas desesperadas:

                                     Noche,
                                     la mar voluble,
                                     junta en espuma las estrellas altas
                                     y rompiéndolas va, en arena fina…
                                     Cuando por la playa camino,
                                     veo mi huella,
                                     miro al mar…
                                     y ya no es mi amigo.
                                     ¿Porqué, cruel destino,

                                     saber que pasamos?.

                                     Pasar (morir) único verbo.

Antonio Olmedo Manzanares.

En mi libro Fuerteventura, Luz y Silencios. (Con fotografías).

 

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