Después de la tormenta: SOCUÉLLAMOS.

En el año que nació Cervantes, de mil quinientos cuarenta y siete vino a este villa (de Socuéllamos) mucha cantidad de langosta en el mes de mayo y junio cuando los panes estaban a medio granar y destruyó todos los panes, y adobóse en este término tanto de ella y nació tanto al año siguiente que absolutamente se comió toda la fruta de esta villa sin que hubiese hombre que hiciera eras ni lagar.

En el año de mil quinientos y cincuenta y cinco crecieron tanto las aguas en esta villa que en muchas partes de ella se hicieron fuentes y lagunas y pantanos de manera que casi no se podía andar aunque fuese a caballo, y como antiguamente las aguas manantiales estaban en esta villa muy hondas la súbita mudanza que hubo en este crecimiento causó tan gran destemplanza en los cuerpos humanos que en los años de cincuenta y seis y cincuenta y siete murieron gran cantidad de gente, niños y mujeres, especialmente las preñadas en el cincuenta y seis y universalmente toda la gente en el de cincuenta y siete. Y esta enfermedad fue tan grande que no se pudiera hallar seis hombres que escaparan de ella, y los que escapaban de la muerte les duró la enfermedad muchos meses y no se podía hallar médico, ni cirujano, ni barbero, que se atrevieran a estar en esta villa… El Consejo de Órdenes vino a resumir el negocio en que se mejoraran y se empedrasen las calles y cegasen los barrancos donde se hacían lagunas, y hecho esto ha Dios servido, que hay salud en la gente.

Socuéllamos tiene una superficie de 374,10 kilómetros cuadrados, una población de 12.268 habitantes y su núcleo urbano se alza 680 metros sobre el nivel del mar, altitud común en toda la comarca manchega. Es un pueblo acogedor, tranquilo, espacioso, con una plaza rectangular hermosa, donde habitualmente, es lugar de visita y reunión de los lugareños. Hoy, desierta y vacía, por mor de la cuarentena.

Solo se han dado dos casos de contagio por coronavirus, que están atendidos en hospitales cercanos, y se recuperan favorablemente.

Cuando hagáis una visita al lugar, aconsejable, podéis admirar la Iglesia Parroquial de principios del siglo XVI, degustar su rotunda gastronomía, acompañada de vinos generosos y exquisitos. 27.000 hectáreas plantadas de viñedos, en pleno estío, pintan de verde, anchos horizontes. Para muestra del poderío, de la industria vinícola del lugar, CRISVE, la Cooperativa del Cristo de la Vega, embotella siete millones de botellas de vino de mesa. Socuéllamos, junto a Tomelloso, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, El Toboso y Villarrobledo, son y componen la Ruta del Vino.

En esta cuarentena, junto a mis deseos de que este pueblo manchego, se libre de la epidemia, quiero sacar una lección, de su historia, que nos sirva a todos, en especial a nuestros Gobernantes: El Consejo de Órdenes actuó y, Dios servido, que hay salud en la gente. Es cierto que actuó tarde. Un virtual abrazo.

Hoy, 24 de Junio de 2020, día de San Juan, me estoy tomando un chocolate con churros, en una churrería del centro. Le pregunto a los dueños… han pasado con sus dos hijos, la obligada cuarentena, recluidos en su casa. El local limpísimo, se llena con su sonrisa, y está dotado con todas las medidas adecuadas, para la salida, o mejor la vuelta, a la normalidad. He paseado por la agradable plaza. Y hay ya, un movimiento constante, por las afueras, de camiones cisterna. La mañana serena, apunta a tormenta, cuando salgo de Socuéllamos.

Antonio Olmedo Manzanares.

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