Origen, camino y meta.

Hoy publica el Mundo que el Ministerio de Sanidad, defendiéndose, reconoce ante el Tribunal Supremo, que envió siete informes, al Consejo de Ministros, antes del 9 de Marzo y que ya comenzó el acopio de material contra el coronavirus, 12 días antes del Estado de Alarma. Por lo tanto, a mi modesto entender, el Wuhan de China, habría que situarlo en España, el 8 de Marzo, con las múltiples manifestaciones repartidas por todo el territorio español, sin protección ni aviso. Y el rápido avance de la epidemia, es indudable, se produjo por la desprotección del personal sanitario, (primer lugar en el mundo de fallecidos), y las Residencias de Ancianos.

Mientras tanto, la reclusión de los ciudadanos, ha sido amenizada, además de las explicaciones continuas de Salvador Illa (Ministro de Sanidad) y de Fernando Simón y la ocultación del Comité de Expertos que lo asiste, nuestro Presidente Pedro Sánchez, nos ha regalado, nueve horas y media de discursos, en todas las televisiones, colocándose, sin lugar a dudas, en el primer lugar del mundo mundial, con la frecuencia de éstos, 14, pero sobre todo, en su duración, (de 40 a 70 minutos cada uno) frente a los 26 minutos de Macrón y los pobrísimos 14 de Angela Merkel.

Cada quince días, las prórrogas sucesivas del Estado de Alarma, nos brindaban en el Congreso, ocho largas horas de debates, más de la mitad del grupo de Gobierno y el resto diluido y repartido, entre las numerosas y variopintas, representaciones parlamentarias. No solo la verdad, sino la doctrina y el saber, está en el Gobierno y fuera de él, solo existe el vacío. Hace dos semanas, por fin, acuerda Pedro Sánchez con Pablo Casado, crear una Comisión para la Reconstrucción de España, que ayude a compartir tareas, y el Gobierno renuente, al final alumbra, la Comisión de Reestructuración: 46 políticos, Presidente Patxi López, y Vicepresidente Enrique Santiago, secretario general de los comunistas, y asesor de los terroristas de las FARC colombianas… sin palabras.

Estamos en un momento crucial de la historia de España y, la vivimos nosotros. En este Mundo globalizado, solo destacan por su importancia: Rusia/China, una tercera parte del mundo; los Estados Unidos y su enorme área de influencia y la pequeña Europa, apenas una península de Asia. Fuera de estos bloques reina el frío.

En España el gasto público creció siete veces más de lo permitido por Bruselas y el mismo Gobierno, tiene que admitir, que se desvió “en todas las rúbricas del gasto”, en 2019. Pero, a la hiperinflación de Ministerios, en 2020, alumbran, 24 direcciones generales más, y como hermanos, mitad y mitad. Y la mitad de Podemos, barnizadas de ONG.

Solo en este pasado mes de Abril, 4.512 millones de euros se destinaron a ERTES y 3.000 millones para la Renta Mínima Vital, mientras se suman 282.000 personas más al paro y se restan 49.074 afiliados a la seguridad Social; 1.073.000 hogares con todos sus miembros en paro, más de seis millones de jubilados con menos de 700 euros de pensión; 150.000 empresas muertas; 1,3 Autónomos en hibernación y, al mismo tiempo, se destinan, más de 100 millones de euros, en salarios y cotizaciones 2020, a políticos, altos cargos y asesores. Carmen Calvo, manifestaba ayer, en el País: “No tocaremos el sueldo de los funcionarios, ni las pensiones”. Y, por una vez, la creo. Este Gobierno, que financia parados mientras pueda, y condena el empleo, nos va a conducir, en el mejor de los casos, a una dura intervención de Europa, que comenzará por lo más fácil: Bajar el sueldo de los funcionarios, e incluso, las magras pensiones. Pero será culpa de Europa.

España es un gran país, y cuenta con la enorme capacidad de los ciudadanos. En mi larga trayectoria en la hostelería, he llevado muchos hoteles, y alguno con tres mil camas. Tres mil plazas, que tenían que venir, en su inmensa mayoría de Alemania, con productos traídos, a veces, a miles de kilómetros de distancia y, sobre todo, el capital humano, más de 600 empleados, que funcionaban como un reloj. Nunca he sabido, ni me importó saber, las ideas políticas de cada cual, me interesaba un buen Jefe de Servicios Técnicos, o las más de treinta personas de la cocina, el trato exquisito de Recepción, o el impecable servicio de los camareros. Las camareras de pisos, diligentes y, por desgracia, sobrecargadas de trabajo… Yo me imagino ese hotel, regentado por este Gobierno, que no busca la eficacia sino el carnet, y no admite, ayuda o crítica. Con la que nos está cayendo, les falta humildad y nobleza. Vosotros ostentáis el poder, y depende solo de vosotros, mostrar algún atisbo de generosidad. Son momentos, para la unión de todos, si no, por desgracia, la labor de nuestra caída, se deberá, solo y únicamente a vosotros que, además, tenéis la llave de la puerta, dónde estamos confinados.

Antonio Olmedo Manzanares.

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