El viaje en tren.

Extraigo una página de mi libro Estampas de Cuba: “Dos de Mayo de 1997, Coche dólar, Asiento 29, primera clase, billete serie D número 26685. Ahora mismo sale de la Habana, con destino a Santiago de Cuba. Ahora mismo, a las 15,25 horas, con un calor húmedo, sofocante. Ocho vagones siguen al coche dólar. En el coche dólar, viajo en completa soledad. Puedo comprar cervezas Hatuey, con mis preciosos dólares. No hay comunicación alguna, entre mi coche y los demás vagones del convoy. No subirá ni bajará nadie a mi coche, durante todo el trayecto. En los demás se agolpan los viajeros, chillan los vendedores vendiendo tortitas.

     En Camagüey se rompió la máquina rusa. Parece ser, que no hay nada más que otra, en toda Cuba. No obstante, llegamos a Santiago, después de 22 horas de camino. Ante la salida de la pobre estación, desfilan toda clase de vehículos, con un denominador común: todos desbordando de personas, sobre bicicletas, viejas motos con sidecar, viejísimas güagüas, coches vetustos tirados por caballos, camiones con sus cajas abiertas, y colgados de su desnudo trabazón de cubierta, blancos y mulatos”.

    Trayecto La Habana/Santiago de Cuba, 878,6 kilómetros. Tiempo previsto hoy, no entonces, 11,35 horas. Duración de mi viaje 22 horas, retraso de más de diez horas.

Para comenzar bien este año, el tren con salida de Badajoz y destino a Madrid (creo que es la capital de España), partía a las 17,15 horas y averiado, fue sustituido en Mérida por otro, sumando 40 minutos de retraso, éste también se averió en Navalmoral de la Mata, a las 22,30 pero logró arrancar de nuevo, para caer exhausto, después de recorrer algunos kilómetros, en mitad del campo. El convoy, sin electricidad, en medio del páramo, con 160 pasajeros, de todas las edades, incluidos niños, a 4º de temperatura, sin luz ni calefacción, estuvieron más de dos horas, hasta ser rescatados, por otro maldito tren y autobuses, que los llevaron a Madrid con cuatro horas y media de retraso.

Trayecto Badajoz/Madrid, 401 kilómetros. Duración prevista del viaje 3,55 horas, Duración real, más del doble. ¡Solo en 2018, los trenes en Extremadura, se averiaron 200 veces!.

Extremadura, en pleno siglo XXI, olvidada y necesitada, observa con estupor, el derroche, sin necesidad, de fondos públicos, en otros destinos. Y, no me cabe duda, que conservará memoria, al dar su voto.

Antonio Olmedo Manzanares.

Anuncios

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: