Inútil es mirar por el retrovisor, a las innumerables y repetidas manifestaciones del PSOE, contra la Amnistía. Un partido que gobierna sobre la mentira, trocada siempre en cambio de opinión, es capaz de hacer cualquier cosa.
La Amnistía como elemento de pacificación, de clemencia y generosidad, cuando los futuros amnistiados aseguran, no solo que van a volver a realizar los hechos, sino que al mismo tiempo, chantajearán al resto de España. De Clemencia, cuando los culpables no pide perdón y arremeten e insultan, a los Jueces que los juzgaron, por unos hechos ciertos y con arreglo a Derecho. Y Generosidad ninguna, más bien es un requisito indispensable, para que Pedro siga gobernando, sometido a un chantaje constante, ahora y en el futuro. Y siempre, a espaldas del interés general y del resto de las Autonomías.
Colonizadas las Empresas Públicas, manejado el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo (con el abusivo uso del Decreto Ley), ahora les toca, tomar el Poder Judicial. En la Investidura del 16-11-2023, la Amnistía se convirtió en el banderían de enganche, como capote de torero, que semiocultaba todos los demás problemas.
El 26-11-2023, el País comenzaba: «Una ofensiva inédita de los jueces contra la Amnistía«. «Conjura de togas contra la Amnistía», La Amnistía nos va a permitir mejorar el escudo social». Y, en el mismo diario, Soledad Gallego pregona: «Más importante que la Amnistía, el PP es el culpable de la no renovación del Consejo General del Poder Judicial».
Por su parte, Jorge Bustos en El Mundo, describe fielmente: «Esto no es Amnistía, apaño clandestino de pícaros que canjean poder por impunidad. Desacredita a los funcionarios, desautoriza a jueces y fiscales y humilla a la población».
Ante un parto tan poco deseado, casi toda España, espera un aborto.
Antonio Olmedo Manzanares.