Gustav Winter Kingele/Cofete.

Anoche, en la Casa de la Juventud de Morro Jable, presentaba el libro Casa Winter Cofete: un alemán, un lugar, una casa… Gustavo Winter Althaus, Psiquiatra en ejercicio, hijo del alemán que llegó un día a Fuerteventura y dio con Cofete, un lugar extraordinario en el sur de la isla.

Cofete, al estar situado a Barlovento, con mar del norte y bajo el macizo con la atura mayor de la isla, el Pico de la Zarza, aunque solo sean 807 metros, tiene una situación especialísima en paisaje, pero negado para abrigar puertos y menos submarinos. En Sotavento, por el contrario, a pocos kilómetros, el mar es amable y se extienden playas seguras y tranquilas.

Pero ya digo, Cofete subyuga y comprendo a este ingeniero alemán, comenzando su cruzada para descubrir manantiales, plantar árboles e intentar la lluvia horizontal, mientras con los medianeros elaboraba y comercializaba el queso, la leche… y siempre con proyectos eléctricos y otros… venía de ser Director General de la CICER (Central Eléctrica) en Las Palmas de Gran Canaria.

Casado en segundas nupcias, en Madrid, con la alemana Isabel Althaus y viniendo los dos a vivir a Fuerteventura, ella se negó en redondo, a vivir en Cofete y la familia se estableció en un nuevo pueblo que, en buena parte, surgió y creció con él: Morro Jable

Y allá quedó la Casa de Cofete, con su castillete ideado para captar y producir energía, devenida en un lugar maldito, por el okupa que atiende a los numerosos turistas… Refugio de submarinos, escondite de nazis alemanes…crematorios… todo una sarta de mentiras, vertidas impunemente en la Red… La Red… Hace solo unos días, publicaba Le FIGARO: la Mort en direct de Jean Pormanove: Una muerte, con una agonía en directo, que duró 24 horas.

En mi libro Fuerteventura Luz y Silencios, me hago acompañar, cuando bajo a Cofete, de tres poetas fallecidos pero siempre vivos: Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Dulce María Loynaz con la que habían estado en su casa del Vedado (La Habana) y «nos rodea una sensacion de soledad, de indefinible belleza, mientras nos adelantan, saltando risco abajo, cuatro ligeras cabras con el dulce contrapeso de sus ubres llenas…»

Y en la foto que encabeza este artículo, vemos a la Reina Emérita, Sofía en Cofete, ayudando a una tortuga boba en su primer bautismo de mar.

Cofete, un lugar digno de visitar, sin necesidad de falsas leyendas.

Antonio Olmedo Manzanares.

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