Antes de cerrar y colocar en las estanterías, el libro de Ortega, La España Invertebrada, rescato estos renglones: » Una nación es a la postre, una ingente comunidad de individuos y grupos, que cuentan los unos con los otros. Y este contar con el prójimo, no implica, necesariamente, sentir simpatía hacia él».
Estamos en una larga y adelantada campaña electoral, en la que ya es costumbre: Pedir permiso, para celebrar un mítin y, al mismo lugar, llegan unos piquetes, no solo a impedirlo, sino también, atacando a los asistentes. Piquetes, de sujetos embozados, con banderas rojas, pertrechados de mochilas, con artículos varios, de ataque y provocación de incendios… Eso, hasta este mismo día, porque se teme que, mañana, peligren hasta los comercios, como está ocurriendo ya, en Francia.
En todos los casos, observamos, la total pasividad, de las Delegaciones de Gobierno, … y mientras, nuestro Presidente, acude a la Revuelta de Broncano, o, para ser más preciso, a la Revuelta de la RTV de Pedro, que la tomó, tras la tragedia de Paiporta y se siente sí, como en casa, mientras, la Puerta del Sol, sigue okupada, como CEUTA… pero, a nuestro Presidente, le da la risa y se siente, como en su Casa Monclovita.
No hace falta ser adivino, para esperar lo peor, hasta el día de las elecciones (si las hay) del 29-N. Que haya suerte y no vaya a más, el incendio de las calles que, mientras tanto, ayer mismo, llegaban más de 400 migrantes, a la isla de El Hierro y, hasta, el mismo Felipe González, anuncia, que votará en blanco.
Suerte para todos, que, sin duda, la necesitaremos.
Antonio Olmedo Manzanares.