FUERTEVENTURA

Artículos sobre la Isla de Fuerteventura, sus paisajes, su gente, su fauna y flora, sus leyendas, tradiciones, historia…

 
 

VIERA Y CLAVIJO: Arcediano de Fuerteventura.

Viera y Clavijo

Nuestra entrada en Valdepeñas fue en este orden:

     1. Antonio Caminero, de batidor, en un caballo de cuello aguileño, con montera atravesada, colodrillo reverendo, casaquilla hueca…

     2. Los dos insignes tontos, Francisco de Santa Cruz y Casimiro del Viso, capitaneando una innumerable multitud de muchachos y muchachas pelonas.

     3.  El coche en que iba su Excelencia, el Señorito, ayo y caballerizo, con su gentil tiro de mulas.

     4.  El coche de cámara con familia.

     5.  La calesa de Carnicero y Rojo.

     6.  Las berlinas de las diputaciones de la villa, cabildo y convento.

     7.  La de los caballeros hidalgos.

Y toda la carrera estaba acompañada de patrullas, de muchachos, hombres y mujeres, que salían corriendo de sus casas, muchas de entre sus quehaceres, con los instrumentos de sus oficios, las boquitas risueñas, los ojos relumbrantes y las manos tiesas al cielo: “¡Viva su Excelencia y el Señorito que ya está tan alto como su padre!”.

Comienzo un periplo de viajes, este es el primero de ellos, saliendo de Madrid, el día 9 de septiembre, a las tres y media de la tarde, en dos coches de colleras, hacia las posesiones del Marqués de Santa Cruz, en el Viso, Santa Cruz de Mudela y Valdepeñas, como ayo y preceptor de su hijo. El nueve de octubre daba su Excelencia, por finalizado el viaje, con la asistencia a la fiesta de San Francisco, en las monjas, con Misa.

En esta pequeña muestra de su librito del Viaje a la Mancha, Viera y Clavijo, demuestra su dominio del lenguaje, su visión crítica no exenta, a veces, de un humor ácido, y su certero juicio, a la hora de ampararse con amistades y altos protectores, que le guiarán toda su larga vida.

Viera y Clavijo nace el 26 de diciembre de 1731, en el Realejo de Arriba (Tenerife). Recibiría las Ordenes Menores en el año 1750 y, tres años después, las Mayores, de manos del Obispo Morán, en la ciudad de Las Palmas, capital eclesiástica de las islas canarias, hasta 1819.

En 1757 se traslada, con toda a familia, a la Laguna y pronto se incorporaba a la Tertulia del Marqués de Nava, un Club exclusivo de aristócratas que, por una vez, abre sus puertas, a un hijo del pueblo, como era Viera y Clavijo. Esto le da acceso a conocer los libros de Voltaire, Montesquieu, Rousseau y otros escritores, figuras preclaras de la Ilustración y que fueron el fermento de la Revolución Francesa.

Pero, hasta 1770, Viera y Clavijo, viviría mantenido por sus padres, sin apenas medios económicos, lo que le empuja a marchar a Madrid, a donde llega el 13 de diciembre. Durante este año, se prolonga la hambruna de 1769, que asola las islas de Lanzarote y Fuerteventura y que duraría hasta que el Rey, el 16 de enero de 1772, mandó que fueran socorridas las islas, con 40.000 pesos y dos barcos de trigo. Esto no evitó la muerte de muchos majoreros y que, otros muchos, “desembarcaran como langosta, en los puertos de Canaria, Tenerife, Palma y aún del Hierro. Era objeto que hacía gemir ver tantas personas mal vestidas, mendigando a veces el pan por las calles, plazas e Iglesias”.

Y sigue Viera y Clavijo, desgranado crudamente, su visión sobre los habitantes de la isla: “El carácter de indolencia y dexamiento de los de Fuerteventura, naturalmente desaplicados, junto con la espantosa escasez de víveres, tan frequente , en un país pingüe, que es el principal granero de Canarias, nos hace ver el grave descuido en hacer depósitos de grano en los buenos años, para ponerse al abrigo del hambre en los estériles”. “Fuerteventura suele producir en un año abundante, sobre 300.000 fanegas de excelente trigo, sin contar el maíz y la cebada, con ser que apenas cultivan la mitad de los campos”. “Los naturales son pobres y pobres que aman la pobreza por desidia, como otros por virtud”. “Son desaplicados, y por eso aguardan a que las otras islas, en especial la de Tenerife, vayan a segarles las mieses”. Se van, incluso a América, “desando, dentro de sus propias casas, la dilatada y fértil  Fuerteventura”.

Viera y Clavijo no exageraba. Recuerda también, en su Historia de Canarias la calamidad que, en los años 1683/84, asoló la isla, de manera que de los setecientos vecinos que la habitaban, apenas quedaron en ella doscientos cincuenta. Y, esta triste borrasca del hambre, repetida en los tres primeros años del siglo XVIII, puso a Fuerteventura, al borde del exterminio.

Apenas veinte años más tarde, en 1721, otra espantosa hambruna, cuando la isla contaba solo con 4.453 habitantes, los empuja al exilio. El Cabildo de Gran Canaria, acuerda no admitir a más emigrantes de Lanzarote y Fuerteventura, después de superar, éstos, los 3.000. Y, en 1722, el resto de las islas, se sumaban a la medida y prohibían también la entrada a los majoreros.

Y, en los años de 1832 a 1846, se repetirían las mismas sombrías historias de hambre y epidemias, perdiendo la isla seis mil habitantes, la mitad de la población.

Pero volvamos a Viera y Clavijo que, a principios de 1771, entra como ayo de Frasquito de Silva, hijo de José Joaquín de Silva Bazán Meneses, Marqués de Santa Cruz, también Marqués de Villasor, del Viso y de Arcicóllar, conde de Montesano y de Bayona, barón de Sant Bol y señor de Valdepeñas, caballero de la Orden del Toisón de Oro, dos veces Grande de España y Gentilhombre de Cámara de su Majestad el Rey. Todos los viajes que realiza Viera los hace en calidad de ayo de su hijo y, más tarde, cuando éste fallece, como compañero del propio Marqués, casi de la misma edad que nuestro escritor, (nació en el año 1734). Cuando ya efectúa el Viaje a la Mancha, en 1774, se han impreso dos tomos de su Historia General de las Canarias y es admitido como Miembro de la Real Academia de la Historia.

En 1776 se imprime el tercer tomo y, en el Archipiélago se recolectaban, en fanegas, ese mismo año:

                   G.  Can. Tenerife  Palma Lanz. Fuertev.  Gomera  Hierro

POBLAC. 41.841    62.952  20.108  7.836     8.467     6.789   4.037

TRIGO:     65.550  104.240 22.000 22.660  61.080   7.950      350

CEBADA: 75.230    21.900 18.700  54.110   140.620 11.050  9.530

Podemos observar que Fuerteventura, a pesar de ser la segunda isla del Archipiélago en extensión, está casi deshabitada y solo puede llegar a producir esas cosechas con braceros llegados de otras islas, sobre todo de Tenerife, y esclavos negros, traídos del Africa subsahariana. (En 1572, Felipe II, había prohibido traer esclavos moriscos a la isla). Es en este siglo, el siglo XVIII, el Siglo de las Luces, cuando se construyen la mayoría de las ermitas de la Isla. Ermita, siempre significa, pequeña agrupación poblacional, ganados propios y contribución, con los diezmos, a la Iglesia Catedral de Santa Ana y el Cabildo Catedralicio, de Las Palmas.

En 1777 nombran a Viera y Clavijo Académico Supernumerario y viaja a Francia (París) y los Países Bajos.

En Fuerteventura, en ese mismo año, el censo que se efectúa de los animales es el que sigue: Caballar 97, Mular 7, Camellar 2.052, Asnal 882, Vacuno 3.438, Ovino 9.606, Caprino 39.707 y Porcino 310.

Viera y Clavijo describe, en el Tomo III, Libro 11: “Esta isla dilatada, medio desierta y tan abundante en pastos y yerbages, fue desde su conquista tan favorable para la cría de todo género de cuadrúpedos que multiplicándose prodigiosamente, vino a hacerse una de las riquezas más considerables de su tráfico. Ya, en tiempos de los gentiles se hablaba que se podían coger todos los años 60.000 cabras. Poco después que los Bethencoures introduxeran los camellos venidos de Africa, se contaban más de 4.000 cabezas. Pero la especie que se propagó hasta lo increíble, era la de los burros… Que habiéndose criado salvajes en los matorrales causaban en los sembrados y cortijos daños irreparables”. Don Fernando y Don Gonzalo de Saavedra organizaron una batida general, en honor del Capitán General D. Luis de la Cueva, el Obispo D. Fernando Suárez de Figueroa, el Provincial Gonzalo de Molina y el Padre Fray Juan Abreu Galindo, Francisco de la Provincia de Andalucía e ilustre escritor de las Antigüedades Canarias. En la batida acabaron con 1.500 asnos.

En París, Viera y Clavijo, reside once meses y vuelve, en 1778, a Valencia. En este mismo año, fallece, de tisis, el hijo del Marqués de Santa Cruz, su único heredero. Vuelve, en Enero, a Madrid, en 1779 y nuestro escritor, pasa de ayo del hijo, a acompañante del padre que busca esposa: “Los prolijos y dilatados viajes que emprendí, en los 1777-78, recorriendo en París y el 1780-81 haciendo todo el giro de Italia, pasando de Viena de Austria, donde permanecí cinco meses, viajando después por la Baviera, la Suavia y ciudades del Bajo Rin y donde en fin la vuelta por Bruselas y París a nuestra corte”.

En Viena el marqués de Santa Cruz, que cuenta ya con 47 años, conoce a la jovencísima Marina de Walchstein con la que se casa el 16-04-1781, emprendiendo el regreso, dos días después, a Madrid, vía París. Viera y Clavijo prepara su vuelta a las Islas y es en el mismo año de 1781, con la decisiva influencia del marqués, cuando es nombrado Arcediano de Fuerteventura. Regresa a Las Palmas, definitivamente el 31-10-1784.

No era fácil entrar en el Cabildo Catedralicio. De los diezmos, el 25,9% se repartía entre sus componentes, según su importancia y función: 1º Deán, 2º el Arcediano de Canaria, 3º el Chantre, 4º el Tesorero, 5º Maestrescuela, 6º Prior, 7º Arcedianos de Tenerife y Fuerteventura, 8º los 18 Canónigos y 9º los 12 Racioneros. Repetimos que la Diócesis Canariense era única y los diezmos, por lo tanto, procedían de toda Canarias y que, por ejemplo, la renta percibida por un canónigo (su hermano Nicolás lo era) significaba el 0,08 del total de los diezmos de la región.

En su casa de la Plaza Santa Ana vivirá con su hermano Nicolás, que falleció en 1802 y su hermana María Joaquina, que le sobrevivió. Es hora del sosiego y de trasladar a las Islas, sus múltiples experiencias y sus vastos conocimientos. Es Director del Colegio de San Marcial e imparte cursos de Historia Natural y Química. Escribe el Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias, publicado cincuenta años después de su fallecimiento. Lo nombran Director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria…

Viera y Clavijo no es solo el primer historiador canario moderno, con una idea de las diferencias físicas y de conciencia de cada isla, sino también de su unidad. Conociendo las fuentes de Le Canarien, aborda los datos de la conquista y del estado en la que se encuentran, en los primeros años del 1400, los pobladores de Fuerteventura, su vida y costumbres y, más tarde, desde la atalaya del 1700 y 1800, que él vive y estudia, relaciona Señores, Obispos, Clérigos y Coroneles que son los que dirigen hasta su muerte, esta isla, muchas veces malaventurada Fuerteventura.

Cuando fallece, el domingo, 21 de febrero de 1813, a las dos de la madrugada, a la edad de 81 años, en su casa situada en la Plaza de Santa Ana, número 7 (hoy Archivo Provincial), después de hacer testamento, en Telde, a favor del Cabildo Catedral, de la Real Sociedad Económica del País de la que fue director y de la Real Academia de Dibujo, ya, un año antes, se ha parido la Constitución de Cádiz y se han abolido los Señoríos. Las Cortes de Cádiz suprimen la Inquisición. Abdica José Bonaparte, comienzan a funcionar los ayuntamientos…

Viera deja una ingente obra de investigación y divulgación, desde estudios de química o botánica, hasta la Memoria sobre el modo de renovar los sombreros viejos. Su inclinación hacia el Racionalismo, le hacía desconfiar de las fáciles creencias sobre los milagros, por lo que fue denunciado dos veces al Consejo Supremo de la Inquisición. Con ocasión del nombramiento como Obispo, por Pablo VI, de Verdugo, hasta la llegada de éste a Las Palmas, hace de Obispo accidental de la diócesis, desde el 18-09-1796 y el 06-06-1797.

Frente a mi mesa, tras el cristal de la librería, reposan los seis tomos de la primera edición facsímile de la Historia General de las Islas Canarias. El resalte del polvo de oro se está perdiendo sobre el tono burdeos de la encuadernación. Mis ejemplares llevan el número 95, acreditado por el Notario de Bilbao Don Luis Alba Soto. A través de sus páginas, se dibujan los mitos, los rasgos, la grandeza y las miserias de un pueblo, el pueblo majorero, el pueblo canario, pero cuando el autor señala y zahiere, siempre lo hace con amor y marcando un camino de mejora.

En su Testamento ordena a sus herederos poner, en la lápida de su tumba, el siguiente epitafio:

Don Josef Viera y Clavijo

Arcediano de Fuerteventura.

Ecce nunc in pulvere dormit.

Antonio Olmedo Manzanares.

(De mi libro Fuerteventura: Luz y Silencios).

 

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BETANCURIA: CORAZON DE SILENCIOS.

Siguiendo una señal que me anuncia Betancuria, subo, por la empinada carretera, hacia la histórica Villa. A la izquierda, bajos rectángulos de obra, me ocultan y moderan el abismo. A la derecha, la montaña descarnada, se despeña en secas torrenteras de siglos.

Avisto, por fin, al fondo, la Vega de Río Palma. Sobre la tierra roja, suben esbeltos los talles de las palmeras, coronados con sus orgullosos penachos de verdes ramas.

En 1403, cerrada ya la noche, llegaba a este mismo lugar, Gadifer de la Salle, con 35 hombres, fuertemente armados. La oscuridad y el sigilo no evitó encuentros con los Maxoreros, que los empujaron a recogerse, al amanecer, en su fragata para, inmediatamente, hacerse a la mar, “llevando por despojos cuatro mujeres y muchas heridas considerables”.

Un año después, con licencia del rey castellano, Enrique III, dotados con más medios, y con ayuda de arqueros nativos de Lanzarote, Juan de Bethencourt, fundaría la Villa, poniéndole el nombre de Santa María de Betancuria.

En enero de 1405, se entregaban a los conquistadores, los reyes Maxos, Guize y Ayose, que fueron bautizados como Luís y Alfonso.

Cuando llego a Betancuria, duermen las pocas viviendas bajo el cobijo de la Iglesia, mientras algunos faroles, derraman una luz ámbar, que no oculta la noche estrellada.

Para estas elecciones, 24 de Mayo 2015, hay censados en el municipio, 680 habitantes, ocupando los 103,64 kilómetros cuadrados.

Fue facultad `pontificia el planificar y ordenar la construcción del Convento al Padre Fray Juan de Baeza y, desde el año 1414, Se dedicó a San Buenaventura y llegó a tener treinta frailes, que tuvieron la honra de tener como prelado, aunque lego, a San Diego de Alcalá. Los franciscanos abandonaron el lugar en 1837, tres años después, de que Betancuria dejara de ser la capital de toda la isla de Fuerteventura.

Por el Papa Martino V se emitió Bula de Erección de Catedral y nuevo Obispado:

– “Así mismo, determinamos, por Autoridad Apostólica, que el Obispo que fuere de Fuerteventura, lo sea también de la isla de Gran Canaria, Infierno, Gomera, Hierro y Palma…” Dada en Roma, en el Palacio de los Apóstoles, a 20 de Noviembre, en el año séptimo de nuestro Pontificado, que es 1424…

Nunca se llevó a efecto este mandamiento papal.

La paz y el sosiego te invaden en este lugar recóndito, hundido en las entrañas del macizo de Betancuria, que es la formación geológica más antigua de la isla.

Duerme Betancuria en pleno siglo XXI. He buscado su nombre, en el centenar de volúmenes, que tengo en mi casa, como enciclopedia universal histórica, y no lo he encontrado.

¡Pobre Betancuria tan olvidada del mar!

Por la mañana, en un perezoso y tardío amanecer, desvestido el sol de sus púrpuras, apunta primero hacia la torre de la Iglesia, para bañar, enseguida, con una luz vivísima, las humildes casas, que despiertan alegres, como hace quinientos años, entre mimos, higueras y cáctus.

¡Qué bella es Betancuria!

Antonio Olmedo Manzanares.

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CUENTO DE NAVIDAD.

En esta desapacible mañana de Marzo, el Deán de la Santa Iglesia Catedral de Canaria, D. Joseph Benito de Loreto de Carriazo, envuelto en su negra capa, orlada de moradas vueltas, soslayando un mal viento, que baja por el Guiniguada y que, a punto ha estado, de arrebatarle el negro capirote con sus forros de terciopelo rojo, aborda ya la Plaza de Santa Ana, accediendo, por una puerta lateral, a la Catedral.

Catedral Santa Ana

Solo se despojará de la capa cuando llegue a su despacho, ubicado al lado de la amplia sacristía. Tan solo le invade un fugaz recuerdo, mientras se sienta en la cómoda butaca, para uno de sus ancestros, Juan de Carriazo que, en 1610, fuera nombrado Obispo de Canaria, por el Papa Paulo V, y que moriría en Guadix, sin arribar nunca a la isla. Y sigue rememorando que ya, en 1587, señala Miguel del Cervantes, en su obra La Ilustre Fregona, como caballero principal de la ciudad de Burgos, a D. Diego de Carriazo.

– ¿Llegaré yo, por ventura, algún día, a ser Obispo? –se pregunta.

– Me invade un frío húmedo en este oscuro despacho, mientras escribo con letra bastarda, de bella caligrafía: “Concedo licencia y facultad, en este día del Señor, 6 de marzo de 1713, para que los vecinos de Tefía, fabriquen, con sus propios medios, una ermita”. Así, el Deán y el Cabildo Catedralicio, dan un permiso de construcción y la ponen, a todos los efectos y para el cobro de los diezmos, en la jurisdicción de la Parroquia de Santa Ana, en Casillas del Angel.

Amanece, este 24 de Diciembre de 1714, con una luz que nace tras los montes de levante, y que luego resbala, vivísima y limpia, en el aire liviano, sobre la cúpula encalada que cubre el presbiterio, rematada por el chapitel, con su pequeña cruz de madera y la cubierta de teja, a dos aguas, de la nave. Es la primera Nochebuena de la humilde ermita de San Agustín. A sus pies, un terreno lívido, se va vistiendo con una vegetación escasa, que se extiende, a lo lejos, hacia la llanura ocre y roja.

Ermita Tefía_c1 Ermita Tefía_c2

Trajo la carreta la pequeña campana, pero sin su lengua de bronce, y el tiempo apremiaba; ya no llegaría, a tiempo de la misa, el badajo, así que optaron por colocar provisionalmente, en la espadaña, sujeta con unos tirante al yugo, la campana.

Hay un ir y venir de los vecinos, procurando que no falte nada, repasándolo todo: el aceite de los cuatro grandes candiles que colgarán iluminando los cuatro ángulos del pequeño templo. Rellenar los vasos, con agua y aceite, de las bujías. Colocar los tres candelabros con sus velas nuevas, en el altar. Antes, olvidando por hoy los campos, tuvieron que ordeñar las cabras y preparar la extraordinaria cena.

Y, mientras parte el día, llega presurosa la noche.

Acudían los vecinos a la ermita, ellas con las blusas de manga larga, el justillo, el jubón y la chaqueta y un mantoncillo para abrigarse. Se ven algunas medias de lana, otras de lino, algunas incluso de seda bordadas.

Ellos sobre su camisa de lienzo el chaleco liso o listado…

Y ¡te lo juro!, Angel era más hermoso que el Niño Jesús, con esos ojos negros, tan vivos y los cabellos ensortijados arropando una carita de querubín. Su madre, la joven María, lo llevaba con la sonrisa fresca bailándole en sus labios y José, su padre, alegre y ufano, marchaba detrás. El niño, de trece meses, hace tiempo que caminaba y no se estaba quieto nunca, era listo como el hambre, pero aún no había pronunciado palabra, a pesar de que lo entendía todo.

La misa transcurría con normalidad hasta que, el sacerdote, de espaldas al pueblo, eleva las dos manos blancas a lo alto, entonando el Gloria excelsis Deo y, de inmediato, se oye, nítido y potente, el tañido de una campana, rompiendo las sombras, desvelando las aves dormidas, agitando el ganado y alegrando los humildes corazones de los lugareños. Y, el niño Angel…, que se suelta de su madre, mientras corre ligero por el pasillo al exterior:

– ¡Mamá, la campana!.

– ¡Mamá, la campana!.

Muchos, esa feliz noche, se preguntaron qué milagro fue mayor, si el alborotado sonar de una campana sin badajo, o el alumbramiento del lenguaje en un niño, casi un bebé, Angel.

¡ FELIZ NAVIDAD !

Antonio Olmedo Manzanares. 

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LA PARDELA CENICIENTA.

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PARDELA CENICIENTA

Es casi medio día, cuando, atravesando la plaza, me dirijo al pabellón del Comisionado de las Migraciones de Aves. Ante mi presencia, se abre una puerta disimulada de cristal y accedo a una gran sala circular que muestra, en sus paredes translúcidas, un enorme mapa del planeta Tierra.

Una figura andrógina, de espaldas, observa y parece dirigir, solo con el pensamiento, la rutinaria salida de Fuerteventura, de las pardelas cenicientas, hacia sus lugares de invernación. Las aves, al disminuir las horas solares, sienten el estímulo fisiológico para migrar a zonas más cálidas, con días más largos, e invertirán el camino, a partir de Febrero o Marzo, para procrear, de nuevo, en Fuerteventura.

Las más de 5.000 parejas se lanzan, espaciadas, en grandes bandadas, en dirección Sur, sobre el Atlántico, maniobrando con sus alas, para subir o bajar, apenas sin esfuerzo, llevadas por los alísios y las corrientes de aire formadas por las propias olas.

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Son más de 10.000 kilómetros de travesía. Pronto se alejan de tierra y, cuando llega la noche, ya duermen en alta mar, posadas en el agua como un corcho, debido a la gran cantidad de grasa almacenada y la retención de aire, en el eje central o raquis de sus plumas, en los pulmones y en el interior de los huesos. Además, el mar es su hábitat natural, son aves pelágicas y solo volverán a tierra, (Fuerteventura), para criar.

A las preguntas que, yo mismo, me estoy formulando interiormente, la figura  me explica:

– Pensáis que afrontan un viaje muy largo, cuando viajar, desplazarse, es su vida. En Mayo y Junio, con la puesta de un solo huevo, lo incubará la pareja, hasta los 24 días que eclosiona éste y, desde ese momento, hasta Septiembre u Octubre, los padres alimentarán al único polluelo, con el pescado que capturan en el mar, su espacio habitual, recorriendo cientos y hasta mil kilómetros, en cada viaje, que dura días y hasta semanas, predigiriendo el alimento pescado, convirtiéndolo en una pasta aceitosa, extraordinariamente nutritiva, con la que cebarán al pollo, solo mientras tanto, en la hura. Cualquier pardela cenicienta adulta recorrerá en un año, más de 40.000 kilómetros y, en sus treinta años de vida, más de un millón.

     – ¿Que cómo  se orientan? Se valen del Sol, de la Luna, de las estrellas, del campo magnético de la Tierra, del efecto Coriolis… Vosotros, los hombres, habéis perdido con la civilización, sentidos innatos y muy aguzados, que poseen todos los animales.

En la pantalla, sobre un oleaje espeso, observo las pardelas volando cercanas a un pesquero, en plena faena de pesca. Las aves se zambullen en el agua, como una flecha, emergiendo con un pez, un pulpo o un pequeño calamar. Una bruma de leche sucia sube de la mar sombría y se confunde con la lluvia, que cae sin descanso. Las Pardelas Cenicientas bajarán hasta Namibia, Sudáfrica y cruzarán hasta Sudamérica, soportando tormentas, rachas fuertes de viento y, también días, con un sol poderoso gobernando en lo alto y noches, después, en calma, en un ir y venir, de escenarios cambiantes, aprovechando túneles de vientos favorables, sin importarles que, con ello, se alargue la travesía.

De mi largo sueño me despierta la luz del día. Voy a la biblioteca y descubro que, la teoría del magnetismo terrestre, como posible explicación de la orientación de las pardelas, no se sostiene, después de haberlo comprobado los investigadores, colocando, en las aves, unos imanes, que anulaban esa posible influencia.

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Ya se marcharon, de Fuerteventura, a mediados de Noviembre, los últimos pollos. Gordos, extraordinariamente cebados para soportar esta primera travesía, algunos tienen que ser ayudados, por gentes del Cabildo, pues desorientados, con la contaminación lumínica, se dirigían a tierra y no al mar. Los que marchan, se han librado de los depredadores que los acechaban, gatos, ratas, hombres… “Se cogía la pardela y se colgaba en un sitio. Después se ponía un botecito debajo y la pardela dia soltando aseite…”  “Me partió el hueso y con aceite pardela me lo curé”. (Libro de Marcial Morera). Los pardeleros acechan las huras para robar los pollos lustrosos, aunque esté prohibido. Pero estos pollos supervivientes, no volverán a Fuerteventura, hasta lograr su madurez sexual, a los siete u ocho años.

Pero sí lo harán sus padres. Arribarán de Febrero a Marzo y, emplearán dos meses, para inspeccionar grietas y recovecos de la costa para establecer, en el lugar más adecuado y seguro, el nido (la hura), construído con algas y ramas. Ya la Primavera avanzada y durante el largo verano, la hura será siempre el lugar de retorno, marcado con los gritos y gruñidos de las aves que, a media noche, regresan a cebar el pollo. Hace cincuenta años, con menos luz eléctrica y población más escasa, desde la intimidad cálida de las humildes viviendas majoreras, se escuchaba, a veces incluso con temor, el sonido que emitían las pardelas, en las noches negras sin luna, guaña- guaña-we… cuando regresaba a la hura , siempre repetido, a veces confundido con el llanto de un bebé o los gemidos secos de una gata en celo. Según una tradición, las pardelas son capaces de tirarte piedras. Los padres decían a los niños, asustados por el chillido de las aves invisibles, que les pidieran cosas que se las traerían.

Calomatrix diomedea. Diómedes el guerrero que participó en la guerra de Troya, tenía unos compañeros que se transformaban en aves. Ulises, en la Odisea, tapa los oídos de sus marineros, con cera, y los ata al mástil, para que no caigan en el hechizo de los cantos de sirenas… ¿Pardelas?

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SEO/BirdLife ha nombrado, a la Pardela Cenicienta, Ave del año 2013. Un buen motivo, para acercarnos al fascinante mundo de este ser extraordinario, que acompaña a tantos pescadores en el frenesí de la pesca, pero que también alumbra y descubre los bancos de esa misma pesca.

Antonio Olmedo Manzanares. 

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ACHERONTIA ATROPOS (Mariposa de la Muerte).

Mariposa de la Muerte

Mariposa de la Muerte

     Edgar Allan Poe, en su cuento La Esfinge, después de una visión monstruosa, cuando caía la tarde, a orillas del Hudson, vuelve a la realidad, con la explicación de un amigo: En relación con lo que me cuenta, voy a leerle una descripción para escolares de la esfinge perteneciente al género Sphinx, familia de los crepusculares, orden de los lepidópteros, clase de los insectos. La descripción dice así:

     “Cuatro alas membranosas cubiertas de pequeñas y coloreadas escamas de aspecto metálico; boca que forma una probóscide enrollada debida a la prolongación de los maxilares, sobre cuyos lados se hallan rudimentos de mandíbulas y palpos pilosos; alas inferiores adheridas a las superiores por pelos tiesos; antenas prismáticas en forma de porra prolongada; abdomen puntiagudo. La esfinge de la calavera ha causado a veces gran terror entre el vulgo por el tono melancólico del grito que emite y por el distintivo de la muerte que lleva en su coselete”.

   

El silencio de los corderos

El silencio de los corderos

 En las películas, El silencio de los corderos El perro andaluz, hace también acto de presencia la Mariposa de la Muerte.

     Acherontia: Aqueronte (dolor), es hijo de Helio (el Sol) y de Gea (la Tierra), a quien Zeus transformó en río de los infiernos. Las almas deben atravesarlo, en la barca de Caronte, para llegar al reino de los muertos.

     Atropos: Una de las tres Moiras (hijas de la noche) griegas. La encargada de cortar el hilo de la vida.

     Así que tenemos una leve mariposa que carga con uno de los mitos griegos, que trata de explicar lo inexplicable, la trascendencia de la vida o el definitivo fin, en la muerte. Una mariposa que pone un huevo en el envés de una hoja, que se vuelve oruga e hiberna enterrada, que se torna crisálida y acaba, otra vez, en breve mariposa, llevando en la parte dorsal del tórax, la figura de una calavera.

     No es corriente la dieta de la oruga: hojas de planta de tomate, de patata, de belladona, de estramonio, ricas en alcaloides tóxicos y estupefacientes.

     Ni tampoco lo son los hábitos de la mariposa de la muerte: Vuela muy rápido, en línea  recta y de noche. Es, con mucho, la mariposa más grande de Canarias, hasta trece centímetros de envergadura. Es muy voraz. Le gusta lo dulce. Le atraen los frutos maduros, la miel de las colmenas, la savia fermentada de algunas flores… No deberíamos descartar que puedan detectar la muerte. Al fin y al cabo, al cuerpo en descomposición, pronto llegan las moscas azules, los mismos lepidópteros y los arácnidos.

     Y el caso extraordinario, único entre los insectos, de emitir una auténtica voz lastimera cuando se siente amenazada.

     Si muchas leyendas subyacen en el pasado, ligando su presencia a la llegada de la muerte, se han ido difuminando todas, con la llegada de la electricidad y el desarrollo.

     Quedémonos solo con la metamorfosis de una mariposa que es feliz en su vida efímera, aún portando siempre, la carga de una calavera. ¡Como cualquiera de nosotros!

Antonio Olmedo Manzanares.

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EL AVE FENIX (El Guirre).

Guirre de Fuerteventura

Guirre de Fuerteventura

Renacer hermosa
parto de la ceniza y de la muerte

como Fénix gloriosa.

Francisco de Quevedo.

La fabulosa ave que renacía, cada 500 años, de sus cenizas, en el santuario de Heliópolis, era considerada por los egipcios, la encarnación de RA, el León y símbolo solar. Tales, Pitágoras, Solón y Herodoto, visitaron el santuario, considerando la leyenda como una de las posibles explicaciones de la creación. El Ave Fénix es un mito universal, que subyace en la memoria colectiva de muchos pueblos indígenas y que se recoge hasta en la mitología china. Pero, para San Ambrosio (340-397), el Ave Fénix muere, no en el fuego, sino consumida por el Sol, (el RA egipcio), otra forma de abrasarse y resucitar en Dios.

Viva RA, el señor del país de la luz

que se alegra en el país de la luz.

(Inscripción época de Akhenatón, 1.335 años a. de C.).

Y si algo destaca en la isla de Fuerteventura, es la luz. Una luz translúcida, que envuelve todas las cosas. El paisaje, con una muy pobre paleta de colores, es azul, es inmensamente ocre, es rojo en algunas tierras de labor, es también, apenas unas pinceladas de verde, pero, tan pocos colores se plasman, bañados siempre en esa luz intensa majorera. A esta tierra, de población escasa y abundantes ganados, llegaba Jean de Bethencourt, en 1.402, cuando sus habitantes desconocían los metales y vivían aislados en sus creencias, a pesar de ser frecuentemente visitados, al menos desde 1.339, por mercaderes de esclavos… A esta tierra, sin pre-historia conocida, llega el Guirre, hace 2.500 años, con sus primeros pobladores. El diario El País, en su edición de fecha 13-12-2010, se hace eco de un estudio efectuado por el CSIC, sobre 143 buitres egipcios ibéricos y 242 guirres de Fuerteventura: “Los alimoches, guirres o buitres egipcios, colonizan las Islas Canarias, a raíz de la llegada de los primeros pobladores y sus animales, hace unos 2.500 años”. (Otro punto a favor, de mi antigua creencia, sobre el origen egipcio, de los primeros habitantes del Archipiélago). El Guirre es la única ave rapaz carroñera de Canarias y es una sub-especie del alimoche egipcio, aunque más grande, hasta 165 centímetros de envergadura y, derivado en sedentario, en lugar de ser ave migratoria, como el resto. Hace unos días, al abrigo de la montaña de El Cardón, observaba un Guirre en vuelo. La proa de su cabeza y su garganta amarilla atisbaba el horizonte, mientras sus amplias alas se sostenían quietas sobre una aurora que nacía. Poseía una espectacular imagen plástica, no muy alejada de la que vieran, mil años atrás, los aborígenes maxos. Muchas leyendas, transmitidas oralmente, durante siglos, en Fuerteventura, han creído también en el Guirre, como Ave Fénix, asegurando que, cuando siente la muerte, vuela hacia el cielo y se desvanece en el aire.

Cuando el Guirre va a morir
es una muerte que impone
pal aire empieza a subir
y dando vueltas traspone

y nunca se sabe el fin.

(Tomado de un libro de Marcial Morera).

Antonio Olmedo Manzanares. 

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PREGON FIESTAS 2013 DE NTRA. SRA. DEL CARMEN DE MORRO JABLE

   

Cartel Fiestas El Carmen Morro Jable 2013

Cartel Fiestas El Carmen Morro Jable 2013

Señores concejales del Ayuntamiento: Quiero dirigir este Pregón, en especial, a las personas que, por edad o falta de salud, no pueden asistir a este acto. También me acuerdo de los que, en La Luchada, programada también a esta hora, están en el terrero. Cómo no recordar a las 150 personas, en huelga, en el Complejo Stella Canaris, defendiendo, con esta desesperada opción, su salario (sin cobrar tres meses)  y su puesto de trabajo. Para vosotros, apreciados turistas que nos visitáis. Vecinos y amigos todos de Morro Jable.

Hablo con Alberti, viejo y descreído, enamorado siempre del mar:

– Me tienes que prestar tus muletas de poesía.

– Para qué -me dice.

                                                       – Para cantar al mar y a su Señora.

                                                       – Sea, –me contesta.

En esta eterna primavera de Morro Jable, no las hojas, caen los años impregnados de recuerdos. El  pasado, ocupaba este noble oficio de Pregonero, Pepe Solaz… Amigo… que nos dejabas…

¡Dios! ¡Y yo, ladrón de mares, aún sigo firme en Fuerteventura…

                                  ¡Virgen del Carmen!

       ¡Cañonead con plátanos las máquinas de guerra,

      con dátiles dorados la frente de la tierra

      y con glorias y hosannas este Morro Jable mío!

¡Un lustro! Hace ya cinco años que iniciaba su andadura, la Banda Municipal de Pájara, con letras de sal y acordes de arena:

                                                  Si mi voz muriera en tierra, 

                                                  llevadla al nivel del mar

                                                  y nombrad capitana

                                                  a la Virgen marinera.

                                                   

                                                    ¡Oh mi voz condecorada…

                                                    sobre el corazón un ancla

                                                    y sobre el ancla una estrella

                                                    y sobre la estrella el viento

                                                    y sobre el viento la vela!

Nueve años hace (el 14 de Febrero de 2004) que, Ntra. Sra. del Carmen, atravesaba el barranco y, sin abandonar la ribera, se asentaba enfrente, en la Parroquia su casa, cara al mar, dejando solitaria y triste, la entrañable ermita de San Miguel:

               Ay Virgen del Carmen

               del barco que yo tuviera

               serías la costurera.

                 Las jarcias de seda fina

                 de fina holanda la vela.

Morro Jable marinero. Morro Jable en la ganadería. Morro Jable en los hoteles, bregando siempre con esfuerzo. Y, no obstante, hecho en falta, a veces, una ilusión conjunta con lo nuestro. Y lo nuestro, es este bellísimo mar, océano Atlántico, domesticado y dócil, en nuestras playas de Sotavento y esta tierra, que nos une.

Sin ignorar esta crisis, ni estos momentos difíciles, creo que es hora  de medir y calibrar nuestro Patrimonio. He dicho, muchas veces, que Morro Jable lo estamos haciendo nosotros. En este momento. Su pasado, cien años, en más de la mitad, es irrelevante. Algunos pescadores, venidos de otros lugares, alargaron, poco a poco, su estancia, hasta hacerla fija. Pero, vosotros sabéis, que la verdadera historia de Morro Jable, la habéis vivido, la habéis conformado, muchos de los que estáis en esta plaza. Yo mismo recuerdo que, hace menos de cuarenta años, mal veía una televisión Telefunken, de doce pulgadas, con la energía, insoportable por el ruido, de un motor. Que, en 1975, la población de todo el municipio de Pájara, ascendía solo a 3.715 habitantes. Que en el 78, más de la mitad de la población, carecía de teléfono. Que, hasta los 80, no llegaría a Morro Jable, la carretera asfaltada.

Aún hoy, Morro Jable, sigue siendo un pueblo pequeño y sus circunstancias y su riqueza, continúan dormidas, esperando un óptimo desarrollo. Reflexionad un  momento: De este mismo lugar, al Granillo, se extienden más de 25 kilómetros de unas playas excelentes, seguras y amables. Hasta el Puertito, veinte kilómetros más, de costa. Y, a nuestras espaldas, las vírgenes playas de Cofete… Cuando recuerdo Montecarlo, encorsetado en su pequeño territorio, me quedo con Morro Jable. Muchos pequeños micro-estados, envidiarían nuestra situación. Además, tenemos a 60 millas, la isla de Gran Canaria, con su millón de habitantes, y a otras 60, el enorme continente africano, esperando aún, su despertar.

Morro Jable es nuestro. Quiero que bajen, hacia el mar, en ordenada  algarabía, (ya lo hacen algunas veces), con sus carteritas de ilusión, nuestros niños de Infantil. Bajad también vosotros, las personas de edad, el paseo es cómodo y la Virgen del Carmen, calentará vuestros cansados miembros. Estudiantes, niños y adolescentes, ocupad la nueva plazoleta, con vuestros libros, los móviles y vuestros sueños. Muchas veces me acuerdo de la bella plaza de Alcalá, rodeada de torres y espadañas, colonizadas por la cigüeña, mientras de los bancos, toman posesión los estudiantes y florecen, siempre, al anochecer, historias de amor… Alcalá de Henares, a 400 kilómetros del Mediterráneo.

Os aseguro que, si ocupáis el pueblo, hasta se abrirán limpios, los ojos muertos, de los innumerables locales cerrados, de Morro Jable.

Y ahora os convoco a la fiesta. A las fiestas de Ntra. Sra. del Carmen. Que la alegría se derrame, como un vino joven, sobre un pueblo sencillo.

Hay actividades lúdicas, culturales y deportivas que ocupan estos días de fiesta, para niños y mayores. Me pica la curiosidad, con la obra de teatro, a cargo de la Tercera Edad, que se celebrará el Lunes, a las ocho de la tarde. No lo hacían mal antaño.

Que el Sábado, 13 de Julio, en una tarde luminosa, se manifieste el pueblo en Romería, que rasgueen las guitarras y los timples en sintonía, que marchen juntos hombres, mujeres y niños, que alboroten las campanas, que se viertan, todos los aromas de las flores, en honor de Nuestra Señora.

A continuación, el baile de Taifas, será buena muestra de la música y tradición canaria. Y otros trasnocharán más, con el baile de amanecida.

Para el Domingo,  la Eucaristía y el traslado de la Virgen, desde la ermita, a la Parroquia.

Supongo que no faltará público, al Asadero de los Marineros, que será, a continuación, en la playa.

Y, a las 21 horas, esta sí entroncada en las fiestas, una Gran Luchada.

Aún quedarán restos del baile de amanecida, cuando la Banda de Agaete, los reunirá en la Diana Floreada, para luego ir conduciendo una riada humana, juvenil y empapada, e ir levantando, con sus sonoros instrumentos, al pueblo todo que dormía: Agua, agüita… para las mozas bonitas… Ya es Martes. La solemne función religiosa será a las doce y, después, el corto paseo terrestre, con la Virgen del Carmen y la procesión marítima. Las calles estarán inundadas de un público bullicioso y bullanguero… El sol en todo lo alto, la mar muy azul, apenas rizada con una ligera brisa… las embarcaciones, aplastadas de gente, inquietas esperando a la Virgen… Ya la llevan en andas, mojados, hasta el barco que la acoge… Rodean a éste, falúas, zodiac, balandros, pequeños yates, un velero de porte, con sus velas recogidas, decenas de otros barcos de bajura… Suenan al viento, como platillo finos, las banderas y gallardetes, mientras la procesión navega jubilosa, paralela a la costa, donde los turistas desvestidos, observan con asombro, la vistosa comitiva…

                   Que eres loba de mar y remadora,

                   Virgen del Carmen y patrona mía,

                   que eres mi timonel, que eres mi guía…

                   Loba de espuma azul en los altares,

                   Con agua amarga y dulce de los mares.

                                 Por las praderas del mar

                                 vuelve ya la Virgen

                                 a Morro Jable.

¡Amigos! El futuro del Morro, comienza hoy.

Antonio Olmedo Manzanares.

Pregonero Fiestas del Carmen 2013.

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DE NIEVES Y MARINAS.

Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen

cabalgando contigo, a tus entrañas.

Antonio Machado.

     Subimos, a través de fresnedas, robles y abedules, hasta la Estación- refugio de Val-Cotos. Bajan, poco después, a través de la helada ventisca, rodando por la nieve, mis tres hijos adolescentes…

***     ***     ***     ***     ***     ***

     El barranco del Salmo muere en una playa de ensueño. Se asoma el sol, que aquí no nace humilde, sino poderoso, recién lavado de mar, y riela, levemente, primero sobre el oleaje inquieto, para elevarse después, majestuoso, inundando la tierra de luz. El caserío de Villa Mañana, aún dormido, se despereza recostado sobre una loma.

     La playa tiene más de un kilómetro de fondo y, cuando sube la marea, se inunda toda, dejando solo una fina línea de oro, que recorre ahora una espléndida mujer, de mediana edad, desnuda. Dorada su piel, sus senos dorados, sin el banco contraste que le habría dejado un bikini inoportuno.

     Un grupo de chorlitejos patinegros recorre presuroso la marisma. El chorlitejo no goza de la extraordinaria belleza de este día. El chorlitejo ignora la suave caricia de unas olas que buscan y envuelven sus largas patitas. Incluso, el diminuto pajarico, desprecia la juguetona persecución de los niños. Su único afán es capturar con su pico, de la húmeda arena, los insignificantes invertebrados que le sirven de sustento.

     Nadamos desnudos, en las aguas remansadas. A estas horas altas del mediodía, el océano se muestra muy azul, inmenso, al colocarse también, casi a nuestras espaldas, llenando la bahía de Playa Barca. Cuando vacía la marea, aprovechan mis niños, para abandonarse en los ríos que se van formando, impetuosos torrentes de agua salada, succionados con fuerza por un mar, que saben, los acogerá, blandamente, en un lecho de arena cálida.

     Ya de regreso veo, desde mi ventana, en esta larga tarde de Junio, vísperas de San Juan, a través de la perfecta simetría abierta, de la araucaria de nuestro jardín, como cae el tobogán de nuestra propia vida, cada vez a mayor velocidad, desaguando en un mar de eternidad que, en la Playa de Villa Mañana, siempre apuntará al amanecer.

         El mar…..
                        sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,

labios de cielo.

Lorca    1919.

Antonio Olmedo Manzanares.

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FUERTEVENTURA, SU UNICO HOGAR.

Entonces Yahvé-Dios formó todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los condujo al hombre para ver que nombre les daba y el hombre impuso nombre a las aves del cielo”. (Génesis).

Tarabilla

 Y a mí, ¿cómo me llamó?. ¿Tarabilla común?. ¿Tarabilla canaria?. Si solo soy majorera. Especie endémica, únicamente de esta isla, en todo el mundo. Yo, que ni sé adivinar la muerte, ni calibrar la vida, simplemente la gozo. Y, ni siquiera abarco toda Fuerteventura, me limito a un espacio dentro de ella, apenas un kilómetro de radio, me sirve, cuando encuentro pareja y, dentro de esta pequeña superficie, solo un mínimo espacio de 700 metros cuadrados, como microhábitat donde amo y me aman, donde construyo nuestro nido y concibo y alimento a mis polluelos. Añado, a mis escasos once centímetros, los propios de un cardón o una aulaga, para posar y vigilar a mis presas.
Tarabilla2

¿Sabéis lo que es despertarme, con la luz limpia del día y como ésta se va poblando, poco a poco, de microscópica vida, que yo distingo, valoro y, a veces, limpio, con mi pico?. Volando hacia mi presa indefensa, mientras cae la tarde, vencida en una cadencia de luces y sombras, solo rotas por el, apenas perceptible, cambio del tiempo, ora seco, ora menos seco, hasta caer en la bendición de una corta lluvia otoñal, que marcará el comienzo de nuestra propia reproducción.

     ¡Hombre! Tú quizás no sepas vivir, pero se te da bien denominar, contar y medir. ¡Dime que te parezco! 

– Tarabilla majorera, la verdad, no eres tan insignificante. Tu vida es corta, apenas cinco años, pero éstos son suficientes, para renovar, hasta cinco veces, tus plumas y reproducirte hasta cuatro, con puestas, de tres o cuatro huevos, cada una. A pesar de asentarte en tan pequeño territorio, (tu casa), eres capaz de defender ésta, con éxito, frente a otras especies insectívoras.

Tarabilla3

     Te veo a tí, tarabilla macho, más bonita, con los colores más vivos, quizás necesarios para conquistar a tu hembra. Te veo a tí, hembra, diligente, fabricando sóla tu nido y contribuyendo, con tu pareja, en la defensa del territorio. Os veo, con las largas uñas de las patitas, posadas sobre un cáctus: vuestro cuerpecillo erguido, tonos de blanco, naranja. gris, subiendo hasta la fina bufanda blanca del cuello. Y, sobre éste, la negra cabeza, con los dos botones negros de los ojos y, el más negro aún, pico, apuntando, arrogante, al frente.

Pero, os advierto, ¡Cuidado con los gatos asilvestrados! ¡Cuidado con las cabras! y, sobre todo, ¡cuidado con el hombre! Tarabillas, sois sedentarias, no os movéis nunca de vuestro territorio, sin embargo, el hombre, no se conforma con el suyo y aspira a invadirlo todo.

Desde mi efímera vida, tan gris, os saludo, admirando vuestra corta vida, tan jubilosa.

Pájaro que escribe sin memoria…

Vicente Aleixandre.

Antonio  Olmedo Manzanares.

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“¡Jo morenita… Jo!”

    – Te tengo frente a mí. Me ofreces, ampliamente, tu boca, mientras la mía también se abre. Nuestros cuerpos se atraen, ciegos, se enredan, se entrelazan, durante horas, rodeados de vencida espuma y cuando, ya fecundada, te separas, soy al fin consciente y percibo mi entorno de silencio.

     Comienza así la procreación de la morena. ¿Una serpiente o un pez?. Quizás sea una de las criaturas, mejor dotadas de la creación, para reproducirse, vivir y morir, sin interferencias extrañas. (Salvo el hombre).

Morena Negra II

     Carnívora, consume con voracidad crustáceos y cefalópodos. Algunos de estos últimos le plantarán cara y lucharán a muerte, que casi siempre encuentran o, en el mejor de los casos, resultarán mutilados.

     La morena negra es una especie endémica de las islas Canarias, Madeira y Azores. De longitud superior a un metro, su cuerpo es musculoso y alargado, carece de aletas ventrales y, aunque de lejos, parece de un gris azulado o negra, vista de cerca, se descubre vestida, con un moteado de puntos blancos.

     Es muy conocido, el destino que tuvieron muchos cristianos y esclavos, condenados a ser pasto de los leones y otras fieras, bajo el mandato de algunos emperadores romanos, pero, lo es menos, otra de las sentencias a muerte, a las morenas, que sufrieron otros muchos, en la misma época.

     El pescador, sentado en tierra, frente a un sol ya moribundo, teje la malla del tambor, pensando en la morena. Sus fuertes dedos van domando las varillas metálicas, confeccionando un cilindro que será mortal. La morena accederá, buscando la carnada, por una de las bocas laterales, que se cerrará, una vez dentro, impidiéndole la salida. Al día siguiente, por la mañana, el pescador se limitará a recoger la pesca. (El tambor, como cualquier otra nasa, está prohibida, en la actualidad).  

     La expresión de sus ojos, la boca siempre abierta, sembrada de afilados dientes, impresionan. Mucha gente ignora que, la morena, tiene que tener, casi siempre, la boca abierta y tragar agua, constantemente, para poder respirar. Es falso que su mordedura sea venenosa pero, esos dientes, con restos orgánicos en descomposición, si te muerden, infestarán, gravemente, la herida.

Morena Negra

     Rafael Hierro, avanza con dificultad por el roquedal, bañado de espuma. Ya ha sembrado, previamente, con restos de carnada, el sitio. Aunque la morena elige la noche para cazar, no desprecia cualquier otro momento, si se lo sugiere su gran olfato. El pescador silba, con silbidos agudos a veces, otros pausados: ¡Jo morenita… Jo… Una morena asoma la cabeza desde una grieta, avanza, retrocede..

El sonido le llega amortiguado por el agua salada, lo reconoce, y se confunde con el fuerte olor de las fulas troceadas. En un último intento, la morena alcanza la carnada que disimula el anzuelo y, al mismo tiempo, el pescador la rodea con un lazo. Un fuerte tirón y un golpe seco en el espinazo, fracturará la columna y acabará con un pez que, pescado de otra forma, vive mucho tiempo fuera del agua, luchando y mordiendo todo lo que tenga a su alcance.

     Apenas son las siete de la mañana. El tiempo está tranquilo, la mar en calma y el viento ausente, cuando el pescador retorna, contento y triste a la vez, mientras susurra:

                            “¡Jo morenita… Jo!

                             ¡Jo morenita pintá!

                             Que viene el macho, morena

                              Y se come la carná”.

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